RAFAEL MARTÍN MARTÍN LOPEZ

 

He querido dedicar este espacio como homenaje a las pinturas y creaciones de mi padre Rafael Martín Martín López, cuya virtud no es pintar, aunque a priori pueda parecer lo contrario.

Si hay algo con lo que va dejando huella allá por donde pasa, es sin duda su indiscutible bondad, su generosidad, su prudencia, su talla y su saber estar a medida de quien le acompañe. Lo mismo le da que que sea un chiquillo, una persona mayor, un adolescente, una señora, un amigo, una autoridad, una persona humilde, una persona pudiente o una necesitada… para todos encuentra su tono y a todos les da su respeto.

No hay manera que pase desapercibido.

No conozco persona que lo haya conocido y no lo quiera, lo extrañe y recuerde sobre todas las cosas, su grandísimo e inagotable sentido del humor y su sonrisa.

La vida te esta devolviendo la abundancia con la que has compartido, disfrutando de una vejez muy tranquila y afortunada “rico”.  Rico en amigos y cariño, aquí en tu Málaga natal y por todos los lugares de la geografía española por los que la vida te ha llevado. 

Y aunque parezca que estás delicado de salud (más que una pompa de jabón) sabes que hace muchos años te dejaron nacer de nuevo y de muchas gordas te has librado ¡amigo!.

Eso es porque tu corazón vale su peso en oro, y porque tienes al lado a la mejor compañera, mi madre, que te cuida mejor que la Doctora Quinn, y te lleva más firme que la teniente O´Neil.

¡Gracias a Dios! y ahora usando las palabras de tu nieta:

 Te quiero, eres mi mejor maestro.

 

Para él y todas esas personas, que saben de su aficción, pero no han tenido ocasión de disfrutar de sus cosas va este homenaje y especial exposición. Espero que lo disfrutes y lo disfruten.