Pchssss! Algunos secretillos

 

1 Soy gran amante de la naturaleza, los animales y hasta de los insectos. Estar en la naturaleza me «conecta» y me hace redimensionar y relativizar todo. 

2 Siempre me ha gustado mi pelo natural, y cuando empezé a llenarme de canas, decidí dejarlo seguir su curso, sin tintar, pero me topé con un problema recurrente y muy molesto. Mi NO, no era un NO. Poca gente de mi entorno no minusvaloró mi imagen y mi abandono por no tintarme la cabellera «para sentirme bien por mi misma». Que tendrá que ver. Ahora con el cierre de las peluquerías durante el confinamiento M2020, la cosa se ha relajado bastante e incluso se ha visto a la reina Leticia y alguna famosa más luciendo pelitos de plata, pero los expertos en moda opinan que el mensaje que quieren transmitir es «que no se quiere ser perfecta, que se sienten cómodas y bellas con su edad y son libres para elegir cómo quieren mostrarse en sociedad». Pues eso. 

 

3  Yo también fui a EGB, e hice sus 8 cursos en seis colegios diferentes de España. A veces cambiando a mitad de curso, pero mantenía una media de sobresaliente, porque siempre me gustó mucho ir al cole, aprender, y me imaginaba siendo maestra, en una clase con olor a libros, goma y pegamento Imedio.

 

4  Esto me ha hecho ser muy responsive, y tan sociable como independiente. Las despedidas eran difíciles y dolían, pero me quedaba el consuelo de mandarnos cartitas por correo (que chulo era cuando abrías el buzón te encontrabas sobre) y así partía con la ilusión y sorpresa de lo que estaba por venir.

 

5  Hasta los 7-8 años maldecía al que inventó la comida, todos los días. La hora de comer era una pesadilla para mí y para mi madre. Ahora sin embargo soy «masquecurvy».

 

6  Los postres o me quietan el sueño, prefiero café con leche sin azucar (mi bebida favorita). Entre chocolate y dátiles, dátiles (jugositos please), bueno si son Lacasitos o After Eigth mmmmm ya me lo tendría que pensar.

 

7  Se me da muy bien dibujar, pintar, las manualidades, cocinar e incluso algunos bricolajes…pero no me busques para peinar o coser. Pocas veces le he hecho a mi hija una coleta «sin huevos», e incluso he llegado a «parchear» vaqueros con silicona liquida. Mi madre se empeñaba en enseñarme a hacer labores, pero me aburría e impacientaba tanto que nunca terminaba nada, bueno miento, un alfiletero de crochet, que tuve que hacer en un colegio de Paules, donde en la asignatura de Pretecnología (¿os acordais algunos?) las niñas teníamos que hacer labores y los niños marquetería…»MEEEEEEEK!!!». Sige estando en el costurero de mi madre. 

 

8  Sin embargo, siempre me entretuvo muchísimo coger una muñeca recortable, bordear la silueta, y empezar a diseñar trajes de todo tipo. Si la muñeca traía 4 o 5 looks, yo rellenaba una lata con un millón de vestidos. De princesa, de comunión, de flamenco, pantalones, zapatos, gorros y todo lo que se me ocurría, para todos los eventos y lugares, bañadores, trajes de esquiar, disfraces…los coloreaba y a inventar una vida. 

 

9  Diseñé mi vestido de comunión con una suerte de tela ibicenca y también mi vestido de novia. Que ilusión cuando mi madre me decía: «me ha quedado un retalito de tela de no se qué y otro de no se cuanto…» y decía las palabras mágicas «…A ver si lo podemos aprovechar «. Me faltaba tiempo para ojear sus revistas y diseñar algo para mi, que ella autodidacta en costura y patrones me convertía en realidad. Entre esto y la ropa que me hacían heredar de mis hermanos, mi estilo y gusto siempre ha sido «así, de ese modo».

 

10  Me dicen que transmito paz y tranquilidad, aunque también hay quien piensa que tengo la sangre de horchata, pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que tengo un gran temple y bastante serenidad, pero mi mente está siempre en ebullición, pensando e inventando, pensando y procesando, así que es muy probable que me veas despistada, absorta en mis pensamientos y mi mundo interior. 

 

11  Soy muy buena comprendedora y empática. Trato de indagar en los orígenes de las cosas y trasladarme al planodonde se pudo originar un problemao una acción, lo más objetivamente posible.

 

12  Soy pésima monsergueadora y juzgadora. Me cuesta dar consejos que no me piden, aunque si me piden mi opinión, encantadísima, intento ayudar, empujar, resaltar lo positivo de la persona, sin juicios, ni ni moralinas. 

 

13  Soy espontánea y optimista.  Suelo hablar siempre igual a todo el mundo. No me salía hablarle ñoño a mis hijos, ni me sale engolar la voz para dar mejor impresión.

Esto podría seguir hasta el infinito y mas allá, pero no es plan.

Si te apetece saber más de mí, puedes hacerlo a través de los artículos del blog o seguirme en Instagram