Pchssss! Algunos secretillos

 

 

Hola, me presento, soy Marisol Martín y aunque te he hablado un poco de mi y de este sitio web aquí, te voy a contar algunas cositas de mí … para que antes de adentrarte en la lectura de este blog (donde me muestro y me expongo) te puedas hacer una idea de como soy, si te apetece.

* Soy gran amante de la naturaleza, los animales y hasta de los insectos. Estar en la naturaleza me “conecta” y me hace redimensionarlo todo y relativizar.  

* Soy muy buena comprendedora  y empática. Me encanta indagar en los orígenes de las cosas, y trasladarme al plano donde se pudo originar un problema o iniciar una acción, empatizando fácilmente.

* Soy pésima monsergueadora y juzgadora. Me da vergüenza dar consejos que no me piden, aunque si me piden opinión, encantadísima, siempre tratando de ayudar, empujar, resaltar lo positivo de la persona más que “tirarla a tierra” con juicios y clasificaciones morales. 

* Yo también fui a EGB, e hice sus 8 cursos en seis colegios diferentes de España. A veces cambié a mitad de curso, pero mantenía una media de sobresaliente, porque siempre me gustó mucho ir al cole, aprender, y me imaginaba siendo maestra. 

* Esto me ha hecho ser muy responsive, y tan sociable como independiente. Las despedidas eran difíciles y dolían, pero me quedaba el consuelo de la correspondencia tradicional y partía con la ilusión y sorpresa de lo que estaba por venir.

* Hasta los 7-8 años maldecía al que inventó la comida todos los días, para pesadilla de mi madre. Ahora soy “multicurvy”, es decir, no curvy de las de revistas y desfiles, sino de las de “barriga de la suerte” ( de Buda) y papada.

* Aunque no mato yo por los postres… entre helado y café, café con leche sin azucar (mi bebida favorita). Entre chocolate y dátiles, dátiles ( jugosos por favor) , bueno si son Lacasitos o After Eigth mmmmm ya me lo tendría que pensar.

* Siempre me ha gustado mi pelo natural, y cuando empezé a llenarme de canas, decidí dejarlo seguir su curso, sin tintar, pero me topé con un problema recurrente y muy molesto. Mi NO, no era un NO. Casi todas las personas de mi entorno se han tomado el derecho de minusvalorar mi imagen y denotar mi abandono (que no es tal) en pos de una fulgurante cabellera tintada que debía llevar “para sentirme bien por mi misma”. Menos mal que ahora con el confinamiento y las peluquerías cerradas, las canas parece que se han puesto de moda.

* Se me da muy bien dibujar, pintar, las manualidades, incluso algunos bricolajes y cocinar…pero para peinar y coser, no me busques. Puedo contar con los dedos de las manos las veces que le he hecho a mi hija una coleta “sin huevos”, y he llegado a “parchear” vaqueros con silicona liquida. Mi madre puso todo su empeño en que aprendiera a hacer punto, punto de cruz, crochet  y las labores básicas, pero me desmotivaba tanto que lo dejaba a medias y me lo terminaba ella. 

* Sin embargo me entretenía muchísimo bordear la silueta de una muñeca recortable, hacerles las pestañitas y empezar a diseñar trajes de princesa, de flamenco, vestidos, pantalones, zapatos, gorros y todo lo que se me ocurría, para todos los eventos y lugares, bañadores, trajes de esquiar, disfraces…si la muñeca traía 4 o 5 looks, yo rellenaba una lata con un millón de vestidos.

* Diseñé mi vestido de comunión con una suerte de tela ibicenca y también mi vestido de novia.Que ilusión cuando mi madre me decía, me ha quedado un retalito de tela de no se qué y otro de no se cuanto, y decía las palabras mágicas “No se si podremos aprovecharlo para algo“. Me faltaba tiempo para ojear sus revistas e inventar algún look, que ella autodidacta en costura y patrones me convertía en realidad. Así fué como a muchos eventos familiares de mi infancia yo llevaba mi ropa exclusiva. 

* Me dicen que transmito paz y tranquilidad, y hay quien piensa que tengo la sangre de horchata, pero nada más lejos de la realidad. Si que tengo un gran temple y bastante serenidad interior, pero mi mente está siempre en ebullición y para que pare tengo que dormir o intentar de pararla tomando consciencia con meditación. 

* Suelo hablar siempre igual. Nunca me salió hablarle con ñoñería a mis hijos, ni me sale engolar la voz para intentar quedar mejor con la gente, hablo tal cual soy, con naturalidad y franqueza. 

Pues eso….

NO TE ESCONDAS, SÁLVATE