¡Por fin Viernes!

Bueno vale, ¿y qué? Esta frase típica a mi no me vale, porque a fin de cuentas la jornada de madre y ama de casa, va de lunes a lunes, llevándose por delante los fines de semana y alguna noche que otra, ¿verdad? pero eso si:

Por fin ¡Viernes Dando La Nota!

Después de un verano animicamente regular, que he ido llenando con lectura, aprendiendo y formandome, divagando y vagando a partes iguales ya estamos de vuelta otra vez.

Y otra frase típica…

“Estamos de vuelta con las pilas recargadas, un millón de ideas, muchas ganas, etc, etc…”

Pues no, en mi caso en mi caso tampoco me la voy a apropiar, que le vamos a hacer. Este año me pilla con las neuronas, las emociones y hasta el cuerpo frito, por diferentes motivos.

Parece que hay toque de queda para estar pletóricos, vigorosos y contentos, y todos fluyen como en una corriente que hace por arrastrarte, engullirte y en la que no siempre te apetece y tienes que estar y mantenerte a toda costa.

Ultimamente he leído en algunos sitios una especie de reafirmación de un modo de vivir “slow”, con cada vez más adeptos.
¡Pero como nos gustan los anglicismos, que hacen que todo suene tan bonito, tan bonito!

Si, si, esos que estamos “cuajados“, que siempre hemos sido mirados de reojo por “tener la sangre de horchata” ahora somos muy cool.

Modas.

Lo peor que tiene el tomarse una “pausa” demasiado prolongada, por llamarlo de alguna manera es que comenzar de nuevo cuesta un montón (máxime si no tienes jefe que te lo imponga), y recuperar el rendimiento anterior al 100% , ya ni te cuento.

Lleva su tiempecillo. Que os voy a contar que no sepais.

Vamos que se nota a la legua que ando procastrinando como una loca y que voy demorando la publicación de post, y no será porque no me gusta, que me encanta, sino por estar con la mente puesta en otras cosas y andar enredando y desenredando a mis anchas.

La buena noticia es que estoy casi a punto de encontrar un equilibrio aceptable para mi, o al menos eso creo. Que estoy cerca de ello.

Porque los lentorros, somos eso lentorros.
No es que estemos parados o no demos golpe en una pelea, somos tan trabajadores como otros, pero llevamos y necesitamos otro ritmo.
Encima a veces, vamos intercalando cosas, (esto de la multitarea tiene un coste muy alto, es bastante perjudicial, evitadlo siempre que podáis), y para rizar el rizo necesitamos interiorizarlas o vivirlas, no podemos ir haciendo cosas a toda pastilla e ir tachando, es como comer sin pan o quedarte sin postre.
No es lo mismo. ¿Verdad?

Así lo veo yo.

Bueno y después de esta visión sobre la lentitud, hoy voy a compartir esta canción, que me ayudo mucho en su día cuando se estrenó, a superar unos momentos muy dolorosos y difíciles, y me levanta mucho el ánimo.

Vamos a dejarnos de lamentaciones, de comparaciones, y vamos a mirar hacia delante, cada cual a su ritmo.

La vida es un misterio increíble con todos sus momentos y circunstancias.
Es para disfrutarla en la medida que nos sea posible.

Sin excusas.

Un nuevo día ha llegado, y hay que aprovecharlo, que no sabemos si mañana tendremos otro.

Os dejó la versión original, y algunas versiones instrumentales que tanto me gustan, con arpa, guitarra eléctrica y violín

 

Un besote. Espero que os haya gustado.
😀

 

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