La entrada anterior a esta la llamé: “mañana saldrá un nuevo sol”.

Verdaderamente hay días en los que todo es grisáceo, húmedo y pesado como la niebla, y esperas ansiosamente el sol.

Días en los que las cosas se enredan por doquier, y aunque estés tratando de desenredar, más se complican y más se lían.
Y por más que lo intentas, menos lo consigues y es que no solo dependen de tí.

Hay cosas para las que te guste o no te guste, necesitas ayuda, necesitas un refuerzo, para las que inevitablemente es mejor trabajar en equipo.
Hay cosas que se hacen mejor entre varios, haciendo cada cual su parte.

Si esto no es posible, pasan dos cosas:

-El esfuerzo y tiempo se multiplica, hasta el infinito y más allá, y aún habiendo utilizado y empleado todos los recursos imaginables…

-El resultado no alcanza más que a ser mediocre, o incluso mal hecho.

-La persona implicada queda extenuada tanto física, como mentalmente, y el resto insatisfecho.

Aquí no hay orgullo que valga, ni superwoman, ni nada de eso, no puedes estar en todas partes y estar al 100% porque es imposible, y esto es lo que ocurre demasiadas veces.
Hay que pedir ayuda y dejarse de historias.

Y aquí también pueden ocurrir dos cosas:

-que encuentres ayuda, colaboración y apoyo, o

-que por el contrario, tengas que seguir apañándotelas como puedas.

Con lo cual no queda otra que replantear la situación, establecer prioridades y delegar tareas si o si.
Habrá cosas que debas eliminar, cosas que debas mantener y mejorar, y cosas que directamente se las pases a otras personas.
Y si es posible sin sentimientos de culpabilidad, que nos suelen asaltar bastante a las mujeres.

Imagina que a todas estas cosas a las que me refiero en el mundo off-line
(labores domésticas, niños en edad escolar que tienes que reforzar por las tardes y con sus extraescolares, los estudios propios, padres mayores y enfermos, dificultades económicas, más imprevistos, etc.) le añades que quieras integrar una actividad en el mundo on-line (remunerada) , con lo absorbente que todos los que estamos quí sabemos que es.

¿Entonces que? 


Ya no hablo de nubes, niebla o humedad, entonces hablo de ciclogénesis, con posibilidades de terremoto, huracanes y tsunami….

Una sobrecarga y saturación devastadora, que te lleva a ir sesgando calidad en todos los aspectos, con el consiguiente malestar y cansancio propio, más el que le vas generando a los demás….

Eso es una cuesta abajo y sin remedio, muy desagradable de pasar.

Esto es lo que me venía pasando a mi, y tal cual os lo cuento ahora, he tomado la decisión de parar, recapitular y reorganizar el entramado.

Más a consecuencia de un par de cosas que me han pasado este fin de semana, que me han golpeado de lleno y me han hecho sentir 
-por un lado tristeza, verguenza, duda, y enfado...  
-y por el otro lado preocupación, incertidumbre y dilema.

Como veis son unas cuantas emociones para procesar y equilibrar.
Voy a darme unos días de desconexión, para recapacitar, meditar y enfocar.

Aprovecharé para pasar a visitar tantos blogs amigos que no he tenido tiempo de leer a gusto. 

Tened café preparado, que yo llevo una bandejita de comentarios.

No se cuanto necesitaré.
A mi me cunde mucho el tiempo de pacificación de la mente, pero para evitar remolonear, me pongo de fecha máxima hasta el mes próximo, es decir 1 de diciembre.

Si no estoy de vuelta, dadme un toque, a ver si me he quedado dormida!!

Gracias por pasar a leerme, 
un beso muy grande 
y ya sabéis estaré deseando 
de leer vuestra opinión. 
😀

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