“Soñar o no soñar, creer o no creer, that is the question”

El pasado viernes 6 de marzo, yo tuve un día muy especial.

Fué el primer viernes de marzo, viernes que por tradición popular aquí en España, no se si en otros países, se hace el besapiés del Cristo de Medinaceli (en Madrid).
Aquí en Málaga (al Cristo que se encuentra en la iglesia de Santiago donde fué bautizado Picasso, se le echan tres moneditas y se le suelen llevar claveles rojos).

Cuanto afán, cuantos deseos, cuantas necesidades, cuantos sueños…no habrá escuchado ese Cristo?

Al ver las noticias de la tele, mi niño me preguntaba extrañado que por que hacían esas colas una quincena antes en Madrid, para ser los/las primeras, si el cristo los iba a escuchar a todos.
Pues si, cosas de niños, que más de una vez tienen lecciones que darnos.

Yo que soy una persona creyente pero poco convencional, suelo pasarme a rezarle un poco, si paso por allí, o si visito una galería de arte que queda cerca.

Si puedo, voy el primer viernes de marzo, pero si no, le echo las monedas a los pobres ( que el Cristo ya tiene de todo) y se lo pido en los días anteriores o posteriores allí o en mi casa. 

Lo siento por los fieles más devotos, que me dirán “fullera” (tramposa por estas tierras), pero en mi defensa diré, que me he sentido profundamente escuchada y satisfecha siempre.

Este pasado viernes fuí yo a echar mis tres moneditas, y las de mi madre, que por primera vez tuvo que prescindir de ir, para quedarse con mi padre que está pachucho desde el verano, y del cual estamos estamos disfrutando un tiempecito más, gracias a Dios, y sabe Dios hasta cuando.

Hay cosas que no dependen de nosotros.

Yo creo que casi todos hemos experimentado la impotencia que se siente cuando la salud no te acompaña.
Es cosa universal pedir salud, y en los últimos tiempos trabajo también.
Alguna que otra vez “le he llamado la atención” a mi madre, cuando me dice que le ha pedido al señor que apruebe las oposiciones…y yo le digo siempre lo mismo:

¿Pero tu te crees que le puedes pedir eso al señor? 

¿y entonces que hace con el resto de las madres de los otros opositores, que le estarán pidiendo lo mismo?

Hay cosas, y cosas.

Hay sueños que no dependen de nosotros, y siempre es muy recurrente pensar que va a venir alguien a echarnos una mano, tener Fe, y esperanza, que es lo último que se pierde.

Pero otras muchas cosas que soñamos y no conseguimos, es porque no las hemos perseguido con ansia, con agonía.
No hemos tenido el coraje de creer que somos capaces, y nos lo merecemos, que si perseveramos una y otra vez, y nos levantamos con cada caída, corrigiendo errores y buscando soluciones, estaremos cada día más cerca de conseguirlo.

Y aún así, en el peor de los casos, si no consiguieramos nuestro sueño,

La lucha trae consigo misma un avance, un crecimiento y una satisfacción a nivel personal grandioso, que solo es visible e interiorizable a través del filtro de la humildad.

No hay otra.

Todo empieza por creer.

El Señor estará aburrido de mi, y pensará “¿Ya está aquí otra vez? que pesadita es“, porque yo no sé ni cuanto hace que le estoy pidiendo siempre lo mismo.

Os lo voy a contar, porque yo creo que con eso en el petate, va uno más que sobrado:
-Salud para todos, como no.
-Ánimo y fuerza para trabajar lo que haga falta.
-Sentido del humor.

Pero…
¿de que me sirve todo eso, si no creo en mis posibilidades y no empiezo?

Así rebose de salud, esté más fuerte que Sansón, o me ría de mi misma, siempre buscaré excusas, pospondré, procastrinaré y los días pasarán y el sueño seguirá en el mismo sitio, esperando que recorra el camino para alcanzarlo.

En tres días cumpliré 2 años que empecé a recorrer ese camino hacia mi sueño.

Mi sueño es descubrir todas mis actitudes, aptitudes, talentos, capacidades, que han estado ignoradas hasta el olvido y ganarme la vida con ellas.
Y al descubrir el mundo online hace un año, mi sueño ha derivado a todo lo anterior, más la formación necesaria y enfocada a poder trabajar en Internet.

Decidí que yo podía, que me lo merecía, que iba a por él, con todo el esfuerzo que hiciera falta, pero sin detenerme.
Me pongan el lastre que me pongan, y a pesar de la incredulidad que me rodee. Con esa idea me levanto día tras día, sin nada que temer, ni perder.
Con prisa (por trabajar) pero sin prisa en profundizar cada recodo de mi interior, saborearlo y recrearme.

El pasado viernes fue especial porque fueron dos personas las que creyeron en mi.
Una por la mañana,
y otra por la noche,
y entre ambas, me encontré con un post de Angel Banegas, un blogger argentino, cuyo sueño es venir a España.
El quiere venir a España, y sabe que sin la ayuda de otras personas no lo podrá conseguir, por eso pese a que muchos lo han tildado de loco, ha decidido dar un paso hacia delante y crear su plataforma en pos de su sueño, donde nos cuenta que podemos hacer para ayudarle.

Instantaneamente me identifiqué con él, empaticé con su “estancamiento” previo (cuando había hecho crecer su antiguo blog, perdió el dominio y ha tenido que volver a empezar), su necesidad, su ilusión, su incertidumbre, y finalmente su acertadisima decisión.
Estaba soñando.
Angel estaba soñando y necesitaba despertar y empezar el camino cuanto antes, dispuesto a creer, a avanzar y por supuesto llegar.

Yo que a día de hoy solo conozco a Angel por su blog, creí inmediatamente en él, y le hice una propuesta…
Cuando llege el momento de venir a España ( porque lo va a conseguir ¿ lo sabéis no?, yo voy a hacer el intento de conocerlo a él, porque un trocito de nuestros sueños coinciden, y hay una cosa que los dos queremos a la vez.)

Termina el compañero Angel su post preguntandonos si creemos que lo lograra.

-¿Que pensais?
-¿Conseguirá Angel alcanzar su sueño?
-¿y yo el mío?
-¿Teneis un sueño que alcanzar y no empezais a recorrer el camino…?
-Si quereis compartirlo, a mi me encantaría escucharlo y dar el primer empujón.

 

Ya que habéis llegado hasta aquí, no os vayais 
sin saludarme y dejarme vuestro comentario.
Me encanta saber que estáis ahí y me habéis leído.

Un abrazo y os espero otro día 
Ahhhhh y se me olvidaba si quereis
los botones de compartir (de blogger)
están arriba, bajo el título.

Gracias 😉

 

 

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