¿Que harías si se te incendia una sartén con aceite?

Hace un par de meses se me quemó la cocina. 
El susto que me llevé fué tremendo porque mi cocina queda a la entrada de la casa. Si quieres ver como quedó, echale un vistazo a mi Miércoles Mudo 2

Me fuí con los pekes a comer, cuando de pronto escuché unos chasquidos “raros”. 
Fuí a la cocina y me quedé impactada cuando ví las llamaradas que salían de la cacerola y se habían prendido también al extractor.

Para no ensuciar todo el aceite de la freidora, utilicé una cacerolita mediana con un dedo y medio de aceite, para freir unos filetes empanados.

Me entró una sensación por el cuerpo que no podría describir, bueno si:

MIEDO!!!

Así con la cabeza fría y asustadísima porque pensaba que no iba a poder apagarlo, salí corriendo a buscar algo con lo que cubrir la olla, algún textil consistente como una toalla grande de algodón (que en esos momentos ni se me pasó por la cabeza), porque sabía que nunca jamás se puede apagar el aceite con agua.

Les dije a los niños que se salieran de la casa y me esperaran en la escalera, que había demasiado humo, y pidieran ayuda cuando vieran a alguien.

En mi casa la plancha no suele estar al día, y siempre suele haber alguna montañita de trapos esperando a ser agraciados, pero claro, como no! curiosamente ese día todo estaba en orden y hasta la ropa planchada y colocada.
Iba mirando por la salita los cojines y pensando “No que eso seguro que es inflamable”.
No encontraba ningún trapo, ni manta, porque en octubre aquí en Málaga, yo aún no estaba usando colcha, ni mantas ni nada.
Así que tiré de la sábana y allí que me fuí apagar el fuego, pero eso era demasiado poca cosa y el aceite dió una llamarada más y llegó a saltar hasta el otro extremo de la cocina, pero siguió ardiendo.

Me fuí de nuevo a buscar algo y entonces vi unos pantalones “cargo” (los de bolsillos) de mi marido, de algodón y estos fueron a parar al fuego, me lié a pantalonazos y yo no sé como conseguí apagar el fuego de la olla con el aceite que acabó por el suelo y por todos sitios.

Justo entonces apareció un muchacho, que yo no conocía ( por que era un albañil que le estaba haciendo obra a una vecina).
Había escuchado a mis niños y entró a ayudarme, siguió dandole al extractor y las puertas de los muebles.

Yo me fuí a buscar algo que ponerme, y esto puede resultar un poco cómico, pero tengo la costumbre (no sé si buena o mala) de llegar a casa cuando aún hace calor y quedarme sin camiseta. Luego estaba en ropa interior.

Cuando salí, ya estaban llegando los vecin@s para ver que había pasado y ofreciendo su ayuda, tila y demás….
Mi primer pensamiento, como no, ver donde andaban mis pequeños que no los veía, y es que asustados se habían salido del bloque y estaban en el portal.
Me dijo un chaval que los había visto allí, así que por el portero los llamé y les pedí que subieran.

Estando ellos bien, yo ya me sentí confortada.
La gente se fue marchando .
Tampoco podría decir si esto es bueno o malo, pero puedo contener o manejar las emociones más o menos bien, así que le quité todo el hierro al asunto posible para no darle más berrinche, e irlos tranquilizando.
Los tuve abrazadetes en el sofá, todo el rato que necesitaron y les hable de la importancia de salir bien parados en un accidente, que las cosas materiales nunca son importantes en esos casos, que es muy importantísimo intentar no perder la calma en situaciones extremas, porque eso puede marcar la diferencia entre salvarnos o no salvarnos, y todas sus preguntas.

Como fué la cosa que al ratillo de haber pasado todo, mi hija vino a decirme que salía humo. ¡Claro, pensé yo, normal!
Creyendo que se refería a la humareda que se había formado, pero no, mi niña decía que había fuego.

Me dió un vuelco el corazón de nuevo.

Y era cierto, en el otro extremo de la cocina, un trapo de cocina al que le había caido aceite estaba chamuscandose poco a poco.

El asa de una bolsa de plástico con tapones que tengo colgada de un pomo en el otro extremo, también se había prendido y se había roto desparramandose todos los tapones por el suelo.
El forro interior de tela, de un contenedor de mimbre para la ropa sucia tiene agujeritos, porque se le coló el aceite.

Recojí un poco por encima y me fuí con los niños a un compromiso que tenía (unas clases de catequesis) como si nada hubiera pasado.
Pero si que había pasado

Después por la noche cuando ya estuve sola con mis pensamientos, es cuando me sentí peor y empecé a darle vueltas a las cosas, y a lo que podría haber pasado, y me desahogué, de eso y algunas cosas más.

Tuvimos mucha suerte, a mi no me pasó nada, fisicamente, tan solo dos goterones de aceite, uno en el pulgar y otro en la barriga.
Que no me explico como, cuando hubo aceite hasta en la sopa.
Todo ha vuelto a la normalidad, más rápido que yo, que he venido acusando un malestar de fondo y una tristeza que me han estado acompañando, un tiempillo.

Si quereis ver lo rápido que puede arder toda una cocina, mirad este vídeo.

Es estremecedor y más si uno lo ha experimentado.

Despues de verlo, yo me siento inmensamente afortunada, pues desde que yo descubrí el fuego (que sería aproximadamente a los 2 minutos 40 o así) hasta salir totalmente de control, hubiera necesitado solo un par de minutos más.

Las puertas de la cocina que son de roble se han podido recuperar por muy poquito. Me dijo el carpintero que si hubieran estado al fuego unos segundos más, ya se habría agrieteado la madera. Y tanto!!!

Con lo cual después de este accidente, para que a nadie le pille desprevenido, os recuerdo que ante una sartén u olla con aceite incendiada, lo que debemos de hacer es, ahogar el fuego:

1.- Con un paño o toalla humedecido en agua, pero bien escurrido para evitar que caiga agua en el aceite. Cubriremos desde un lado hacia otro.

2.Con una tapadera, pero no tapando de la manera convencional, de arriba abajo, sino apoyándola en el lateral y deslizándola.


3.- Nunca echarle agua, porque hara una reacción que explosionará ambas cosas y hará una llamarada mucho más grande, que puede provocar que todo se salga de control.

Esta fué mi desastrosa experiencia en la cocina, pero ya es hora de volverse a poner en marcha cueste lo que cueste, y una de las cosas que más me ha alegrado recuperar en mi cocina, es mi “friki-pizarra”.

Mi friki-pizarra, que nos ha acompañado a mi y a mis niños desde hace 4 añitos, que ya antes del incendio estaba ya un poquito estropeada, que estaba más que amortizada, y que echabamos mucho de menos.

Como se suele decir no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.
Con este post no voy a decir que espero que te sea útil, mejor te deseo que no te ocurra nunca.

 

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