Hola:

Ya  no
puedo dejar pasar un día más sin afrontar este propósito que me hice a
principios de año, de esforzarme en dedicarle más tiempo a mi vestimenta.
Entre
otras cosas por que mi hija me va a tomar a “chufla”.

Estamos
más allá de la mitad del 2014, hace mas de dos meses que mi hijo hizo la
comunión y ni siquiera he subido las fotos del vestido que me puse, ni nada de
nada, y cuando no me motive empezar con eso, mal asunto.
Así
que bueno….. voy a explicaros por qué escogí ese vestido de fiesta y no otro.
En
principio y pese a ser la comunión de mi hijo, no tenía pensado en buscar
ningún vestido nuevo. 
Os voy
a ser sincera, soy una persona poco consumista (llámalo como quieras)
Yo
digo como Jose Mota:
“si
hay que ir se va… pero ir “paná” es tontería”.
Pues
igual:
“si
hay que comprar se compra, pero comprar “paná” es tontería” 
Tenía
en mi armario alguna que otra cosilla, incluido un traje de falda sin
estrenar, con lo que arreglarme ese día.
Pero
como suele ocurrir, ya lo sabéis….
¡Si lo buscas no lo encuentras, y cuando menos te lo
esperas…aparece!

Y así
fue, que buscando un vestido para la abuela de la criatura, ví un rinconcito con
tonalidades verde botella, un color,
que a mi particularmente me gusta bastante. 
Y allí
que me fui a rebuscar.
Entre
todos me encuentro con ese vestido de
fiesta
, ese, justo ese
–       
que nunca pensarías que te pondrías, pero que te enamora a
primera vista.
–       
que tiene todos esos trucos
que estilizan y alargan la figura
visualmente (corte recto, escote en
forma de pico, color “oscurito”, un poco de manguita que disimula la parte
gordita de los brazos….) ¿os suena?.
–       
Que encima está tiradísimo de precio para ser de fiesta, menos
de tres cifras.
–       
Solo hay uno por que no los repiten, para tener un poco de
exclusividad.
–       
Vamossss, blanco y en
botella
PERO….si un PERO y de los
grandes,  resulta que la talla era…
¡ oh nooo!
La talla 48.
¡Menuda sorpresa! 
¿Qué raro? 
No
hay de mi talla.
Pues este vestido de fiesta para gorditas, me lo pruebo y si hay que ponerse
a plan, unos días….

me pongo.
Ya en
el probador, no podía creer que mi madre estuviera a punto de acabar de cerrar
la cremallera y que todavía pudiera llenar mis pulmones de aire, agacharme,
levantar los brazos….

No es
que tuviera pensado hacer la ola en la Comunión, pero que menos que poder
sentarse, girarse, moverse cómodamente sin temor a reventar ninguna costura 
¡que maravilla!

Bendita
tela de punto (que da de sí), y
bendito tul de encaje (que bien lo
disimula todo)  

La
decisión estaba tomada, me lo llevaba. ¿creéis que acerté?
Ahora
tocaba pensar en los complementos, que por ser mi vestido de color verde, pensé
que tenían que ser…..
Si,
Dorados, pero otro día os cuento la historia de los complementos.

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